viernes, 1 de octubre de 2010

Mi canto de hoy... Santa Teresita...

Mi vida es un instante, una efímera hora,

momento que se evade y que huye veloz.

Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra

no tengo más que un día:

¡sólo el día de hoy!


¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma.

Sé por un solo día mi dulce protección,

ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa

¡nada más que por hoy!


¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?

Nada puedo pedirte, Señor, para mañana.

Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra

¡nada más que por hoy!


Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia,

siento nacer tristeza, tedio en mi corazón.

Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento

¡nada más que por hoy!


¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!,

en la ribera eterna pronto te veré yo.

Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca

¡nada más que por hoy!


¡Ah, deja que me esconda en tu faz adorable,

allí no oiré del mundo el inútil rumor.

Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia

¡nada más que por hoy!


Cerca yo de tu pecho, olvidada de todo,

no temo ya, Dios mío, los miedos de la noche.

Hazme un sitio en tu pecho, un sitio, Jesús mío,

¡nada más que por hoy!


Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,

¡conmovedor misterio que produjo el amor!

Ven y mora en mi pecho, Jesús, mi blanca hostia,

¡nada más que por hoy!


Uneme a ti, Dios mío, Viña santa y sagrada,

y mi débil sarmiento dará su fruto bueno,

y yo podré ofrecerte un racimo dorado,

¡oh Señor, desde hoy!


Es de amor el racimo, sus granos son las almas,

para formarlo un día tengo, que huye veloz.

¡Oh, dame, Jesús mío, el fuego de un apóstol

nada más que por hoy!


¡Virgen inmaculada, oh tú, la dulce Estrella

que irradias a Jesús y obras con él mi unión!,

deja que yo me esconda bajo tu velo,

Madre,¡nada más que por hoy!


¡Oh ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas,

que iluminen tus fuegos mi peregrinación!

Ven y guía mis pasos, ayúdame, ángel mío,

¡nada más que por hoy!


A mi Jesús deseo ver sin velo, sin nubes.

Mientras tanto, aquí abajo muy cerca de él estoy.

Su adorable semblante se mantendrá escondido

¡nada más que por hoy!


Yo volaré muy pronto para ensalzar sus glorias,

cuando el día sin noche se abra a mi corazón.

Entonces, con la lira de los ángeles puros,

¡yo cantaré el eterno, interminable hoy!

Santa Teresita del Niño Jesús y la Santa Faz

jueves, 30 de septiembre de 2010

La devoción a la Divina Misericordia...

Los devotos de Jesús Misericordioso, deben:


1) Venerar en su habitación la imagen de Jesús Misericordioso, acudiendo a Él en todas sus necesidades.


2) Consagrarse enteramente a Jesús Misericordioso.


3) Vivir bajo los rayos de la gracia de Jesús Misericordioso; teniendo especial cuidado de la pureza de corazón y de tender a la perfección.


4) Extender la Divina Misericordia por medio de las obras de misericordia corporales y espirituales, trabajando para convertir a los pecadores, ayudar y consolar a los pobres, afligidos y enfermos, dándoles a conocer la doctrina de la Divina Misericordia.


5) Unir a nuestras oraciones diarias la jaculatoria: "Jesús en Vos/Tí confío"; los que tengan tiempo, especialmente los enfermos, recen la Coronilla de la Divina Misericordia u otras oraciones a Ella enderezadas.


6) Repitan frecuentemente la jaculatoria enseñada por Jesús a Santa Faustina: "Oh Sangre y Agua que brotásteis del Corazón de Jesús, como una fuente de Misericordia para nosotros, confío en Vosotros".


Padre Andrasz


Jesús, en Tí confío.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Esperando con alegría el día de Santa Faustina...

Falta poco para el día de mi querida Santa Faustina y nada mejor que esperarlo hundiéndonos en el insondable mar de la Misericordia Divina...

Jesús y algunas de sus palabras a su queridísima secretaria, Apóstol de la Divina Misericordia, Santa Faustina :D


"Cuánto deseo la salvación de las almas. Mi queridísima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger Mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia. Mis entrañas están colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado. Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia y justificarla. Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres. Escribe, secretaria Mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo." (Diario, 1784)

"Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí confío." (Diario 85)

domingo, 5 de septiembre de 2010

Lectura del día...

...y todas las fibras que tocó. :)


"¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios
o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
Los pensamientos de los mortales son indecisos
y sus reflexiones, precarias,
porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma
y esta morada de arcilla oprime a la mente
con muchas preocupaciones.
Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra,
y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo;
pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
¿Y quién habría conocido tu voluntad
si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría
y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra,
así aprendieron los hombres lo que te agrada
y, por la Sabiduría, fueron salvados."

Sab. 9, 13-18

sábado, 28 de agosto de 2010

Dolorosa...

La Madre piadosa estaba junto a la cruz y lloraba mientras el Hijo pendía;
su alma, triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía.
¡Oh cuan triste y cuan aflicta se vio la Madre bendita, de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál nombre no llorara, si a la Madre contemplara de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor?.
Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado, que rindió desamparado el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar y de veras lastimar de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo en la cruz, donde le veo, tu corazón compasivo.

¡Virgen de las vírgenes santas!, llore yo con ansias tantas, que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte tenga en mi alma, de suerte que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda, y contigo me defienda en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.